La vida es una toma constante de decisiones diarias.
Desde las más insignificantes a las más importantes, relacionadas con la vida
laboral, sentimental, personal.
A veces son decisiones tan importantes, que
condicionaran nuestra vida, nuestro futuro, pero en el fondo son lo que cada
día, dará un sentido a ésta y nos permitirá seguir adelante.
Cualquier elección que hagamos, siempre se
vincularan a alguna perdida y otras a la ganancia de haberte enfocado en el
camino correcto. Cualquier elección que hagamos, como la vida misma es
variable, pero sólo el momento de tomarlas es el real y productiva. Toda
decisión es un proceso que nos lleva a elige ante las opciones que tenemos. No
tomar una decisión es en sí una decisión más, que nos inhabilita, inmoviliza y nos
frena y no nos permite resolver un problema y seguir camino, evaluando las
alternativas que tenemos.
Lo importante es desde el razonamiento ante la
perspectivas que tenemos, no postergar esta, ya que lo único que se consigue es
que sean las circunstancias quienes decidan por ti y sean otras personas
quienes las tomen en función de sus intereses y no lo tuyos.
La certeza y el aprendizaje en las decisiones, tan
sólo se tiene transcurrido el tiempo. Por ello cada decisión en la vida puede
suponer una renuncia a algunas cosas, pero también un desafió personal ante
otras.
No existen decisiones erróneas, sino elecciones de
nuevos retos que enfocados desde una visión clara y objetiva sobre lo que
queremos conseguir nos hará avanzar y aprender de lo vivido.
Decidamos lo que
decidamos será lo correcto, si esto conlleva el convencimiento de que es lo
adecuado al momento, pero nunca tomadas desde el convencimiento ajeno, sobre lo
que debes hacer, sino desde el control de lo que uno quieren hacer por sí
mismo. A veces la vida hace que en el sendero por el cual transitamos se quiebren los ánimos; como el junco que se dobla ante las ráfagas de vientos de la naturaleza y la confianza en ella se tambalee ante los errores cometidos a lo largo de ese camino. Pero ésta sabe de la medida exacta de nuestra resistencia, con lo cual, el verdadero triunfo esta en resurgir de las cenizas de los errores cometidos, tomado las riendas de nuevo, de los aciertos que nos precederán y que nos permitirán seguir aprendiendo de lo vivido.
Annia Mancheño ✍
(Imágen tomada de Internet)

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