A veces afianzados en la frenética dinámica de la
búsqueda de la felicidad constante, olvidamos que esta está en esas pequeñas
cosas que vivimos a diario.
La vida es como un Bumerán, siempre vuelve aquello que damos, si arropamos los pasos con el amor por todo aquello que cubra nuestros actos, volverá a nosotros la influencia de estos.
La vida es como un Bumerán, siempre vuelve aquello que damos, si arropamos los pasos con el amor por todo aquello que cubra nuestros actos, volverá a nosotros la influencia de estos.
Vivir no es enredarse en la cadena de la esclavitud
de un sueño, sino crear eslabones de pequeños sueños a diario, mientras se
disfrutan de estos.
El gran sueño no debe consistir en llegar al éxito
total algún día, sino trabaja por este día a día, disfrutando de los pequeños
logros. Vivir ya es un éxito. Existir ya es una meta conseguida; el regalo de
uno de los sueños de aquellos que te ofrecieron la posibilidad de que con tu
vida otras se vean recompensadas por tu existencia, permitiendo-les crear junto
a ti sus propios momentos de felicidad.
Lo peor de olvidarse de vivir, no es que
uno, no valora la felicidad propia de su momento, sino que a aquellos que
comparten contigo estos, les robas la opción de vivir junto a ti esta.
Convertir la felicidad
en un objetivo significa enfocarte en algo que has de buscar, sin valorar lo
que en el caminar diario ya tienes. No es un objetivo a perseguir, sino la
consecuencia de centrar el foco de tu atención en aquello que te rodea a diario
mediante un estado psicológico de autorrealización y plenitud para con uno
mismo y con los demás.Annia Mancheño ✍
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